Iglesia de Nuestra Señora
Existe una conexión muy antigua entre esta iglesia y San Trudo. San Trudo fundó la abadía benedictina en el siglo VII. En el siglo XI, el abad Adelardo II hizo construir en este lugar un templo de madera, que fue la primera iglesia parroquial de la ciudad. La iglesia alberga numerosas referencias al santo, entre las que destaca el relicario bajo el altar central, en el que se conservan sus reliquias. El edificio se sometió a varias transformaciones, pasando de ser una construcción de madera a otra de piedra, y del estilo románico al neogótico. La restauración más reciente finalizó en 2018. Actualmente, el interior de la iglesia está bellamente decorado con vidrieras, murales, esculturas, pinturas y obras de orfebrería. La cámara del tesoro, situada en la cripta que hay bajo la iglesia, guarda objetos litúrgicos, como relicarios, estatuas de apóstoles y custodias.
Mira aquí el vídeo del relicario
Haz clic aquí para escuchar la historia
Audio file
Mira aquí el relicario en 3D
Mira aquí el relicario en 3D
Cristina la Admirable, Georges Baltus
Santa Cristina se cierne sobre las tres torres que dan carácter a Sint-Truiden: la Abadía de San Trudo, el Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora. Con los ojos cerrados y los brazos extendidos, la santa brinda protección a la ciudad. Sint-Truiden está envuelta en un resplandor rojo, como de guerra. La oración que aparece en el marco, compuesta por el entonces decano Beckers, implora protección contra la peste, el hambre y la guerra. Georges Baltus donó la obra a la iglesia de su ciudad natal en 1915, como homenaje a su juventud. Un año antes, Baltus había sido sorprendido por la invasión alemana durante sus vacaciones de verano en Sint-Truiden y no pudo regresar a Glasgow. Después, se alojó en su casa familiar de la Plaza Mayor, donde terminó el cuadro de Santa Cristina. Se dice que en una ocasión le comentó a un sacerdote que la inspiración para este cuadro se la debe a Cristina la Admirable, de Abraham van Diepenbeeck, alumno de Rubens.
El Rosario - Jules Helbig
Entre en la fascinante Capilla de Nuestra Señora y déjese cautivar por el magnífico mural El Rosario, creado por Jules Helbig en 1860. En el centro de esta obra maestra, la Virgen entrega el rosario a Santo Domingo. A la izquierda, aparecen santos como Francisco de Asís, Bernardo de Claraval, Clara de Asís, Osita, Brígida de Suecia y Teresa de Ávila. A la derecha, figuras como el Papa Gregorio XIII, Fra Angélico de Fiesole, Tutilo, Adelardo II y Dante Alighieri contribuyen a la veneración de María. Esta fascinante composición refleja la profunda devoción a la Virgen y su papel fundamental en la vida de fe. Además, el cuadro revela los quince misterios del rosario en una sutil grisalla. Los misterios gozosos en la parte inferior, los dolorosos a la izquierda y los gloriosos a la derecha. Esta obra cuenta una historia atemporal de fe y devoción
Información práctica
Accesibilidad
- La iglesia es fácilmente accesible para personas con discapacidad.
- La cámara del tesoro es de difícil acceso para personas con discapacidad.






